
Hipo tiene hipo
Hipo es chiquito
Y vive en un charquito
Cuando le da hipo
Va nadando a saltitos
Hipo crece crece
Todos los días poquito
¡Hip! está dormido
Hipopótamo dormilón
Un vaso con agua
Busca un susto de león
Para que se cure
Este hipo de melón ¡Hip!

El fantasma con mala suerte
José Antonio Zambrano*
Eran las doce de la noche y el fantasma dormía en su cama. Este fantasma vivía en un desván: descansaba en el día y asustaba de noche. ¿Qué cómo lo supe yo? Muy sencillo: lo espiaba por el ojo de la cerradura, no por el ojo de la cerradura de la puerta del desván, sino por el ojo de la cerradura de la puerta de la imaginación.
Esa noche, igual que todas las noches, sonó el despertador y el fantasma se levantó a la carrera. Pero... ¡oh, desgracia! Por las prisas se descuidó y pisó primero con el pie izquierdo. "¡Noche de mala suerte!", dijo, pues como era fantasma de buena cepa, su deber era ser supersticioso a ultranza.
Después de que pisó con el pie izquierdo, el fantasma corrió a tocar madera para librarse del mal agüero. Tocando madera estaba cuando, miau, un gato negro apareció en la ventana.

CUENTO: MI TRABAJO COMO
HADA DE LOS DIENTES
LES VOY A CONTAR UNA HISTORIA DE LOS DÍAS EN QUE FUI UN HADA DE LOS DIENTES.
ERA MI PRIMER TRABAJO Y NO LO HACÍA MUY BIEN. TODO COMENZÓ DE ESTA MANERA…
ACABABA DE ACURRUCARME EN LA CAMA… CUANDO ¡TALÁN TALÁN! SONÓ LA CAMPANA DE LOS DIENTES. NUNCA SE SABÍA CUÁNDO A ALGUIEN SE LE VA CAER UN DIENTE NI CUANDO UN HADA DE LOS DIENTES DEBE IR A RECOGERLO.
LOS NIÑOS SE PASAN EL DÍA ENTERO MOVIÉNDOSE LOS DIENTES PARA QUE SE LES CAIGA.