Sapo estaba sentado a la orilla del río. Se sentía raro. No sabía si estaba feliz o triste, había pasado toda la semana con la cabeza en las nubes. ¿Qué sería lo que le pasaba?
Entonces se encontró con Cochinito.
—Hola Sapo —dijo Cochinito—. No te ves bien. ¿Qué tienes?
—No sé —dijo sapo—. Tengo ganas de llorar y de reír al mismo tiempo. Hay algo que hace Tunk tunk dentro de mí, aquí.
—Quizá tienes gripe —dijo Cochinito—. Mejor te vas a acostar. Sapo siguió su camino. Estaba muy preocupado.
Entonces pasó por la casa de Liebre.

Literatura infantil
LA BIBLIO José A. Guisasola