Cuento 1: BRUJILERÍAS
Era una bruja piruja, maruja, de cabello rojo enrulado que los días de humedad se volvían traviesos y le caían en rulos sobre su frente, sus ojos eran negros y saltones, su nariz grande, aunque no tenía ni un lunar o verruga y su piel blanca como la leche a pesar que siempre vestía de negro.
Todas las noches preparaba en su caldero pociones con patas de ciempiés, ojos de caracol y cola de babosa.
La gente del pueblo venía a pedirle que les cure un cayo del dedo gordo del pie o una verruga de la panza o una uña encarnada y ella siempre dispuesta les regalaba sus pociones.
A veces todo salía bien, pero otras ¡se metía en cada lío!

Literatura infantil
LA BIBLIO José A. Guisasola