
Sobre la orilla del río. En una casita de madera, vivía una familia muy pobre. Eran tan pobres que la comida nunca alcanzaba para todos, y por lo menos uno tenía que quedarse en ayunas cada vez que la familia comía. Los niños le preguntaban al abuelo:
—¿Por qué no somos ricos? ¿Cuándo nos haremos ricos también nosotros?
El abuelo respondía:
—Seremos ricos cuando vuele el borrico.
Los chicos se reían. Pero algo creían. De vez en cuando, iban al establo, donde el burro masticaba su pasto seco; entonces, le acariciaban el lomo y le decían:
—Esperamos que no tardes mucho en decidirte a volar.
Por la mañana, no bien se despertaban, iban corriendo a ver al burro:
—¿Vas a volar hoy? Mirá que lindo, que hermosos cielo. Es un día perfecto para volar.
Pero el burro sólo le hacía caso a su pasto.
—¿Por qué no somos ricos? ¿Cuándo nos haremos ricos también nosotros?
El abuelo respondía:
—Seremos ricos cuando vuele el borrico.
Los chicos se reían. Pero algo creían. De vez en cuando, iban al establo, donde el burro masticaba su pasto seco; entonces, le acariciaban el lomo y le decían:
—Esperamos que no tardes mucho en decidirte a volar.
Por la mañana, no bien se despertaban, iban corriendo a ver al burro:
—¿Vas a volar hoy? Mirá que lindo, que hermosos cielo. Es un día perfecto para volar.
Pero el burro sólo le hacía caso a su pasto.


Literatura infantil
LA BIBLIO José A. Guisasola