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2 cuentos de Gustavo Roldán


Don sapo vuelve de Buenos Aires y los otros animales del monte le piden que cuente lo que ha visto. Y así él va desgranando para los oídos curiosos del piojo, el yacaré, los monos, el coatí y demás las cosas raras que hay en la ciudad, sus costumbres raras, su idioma raro y los cuentos raros que allá cuentan a los chicos…

Cuento 1: UNA PIEDRA MUY GRANDE

Esa tarde la lluvia caía y caía y un olor a tierra mojada llenaba el monte.

¡Eh, don sapo! -gritó el piojo desde debajo de la panza del ñandú-. ¡Aquí no nos moja la lluvia! ¡Qué oportunidad para que nos cuente un cuento!

- ¡Un cuento de Buenos Aires, don sapo! ¡Cuéntenos más de Buenos Aires! –pidió la garza blanca.

- ¡Eso, don sapo! –dijo el quirquincho-. ¿Qué les gusta a los que viven allá? ¿Tienen buena tierra? ¿Les gusta el olor de la tierra mojada?

- Son raros, no tienen tierra a mano, los pobres.

- ¿Cómo?

- ¿Qué no tienen tierra?

- ¡No puede ser, don sapo!

- ¡No nos hagas bromas, don sapo! ¡Cómo no van a tener tierra!

- Ya les explico. Tienen que pensar que allá las cosas son diferentes.

- Sí, pero no puedo creer que no tengan tierra.

- Y sin embargo es así. Todo todo es como una piedra muy grande y chata.

- ¿Una piedra muy grande?

- Sí. Tapa todo el suelo.

- ¿Tienen el suelo forrado?

- Sí, pero en el fondo se ve que la tierra les gusta, porque vuelta a vuelta la rompen y hacen grandes pozos, y ahí, debajo de la piedra, tienen tierra.

- ¿Y qué hacen con esa tierra?

- La sacan afuera, la tienen algunos días amontonada y después la vuelven a meter al pozo y la vuelven a tapar con la piedra.

- ¿Y siempre hacen eso?

- Todos los días. Cuando tapan un pozo se van un poco más allá y cavan otro pozo.

- ¿Y después lo tapan otra vez?

- Claro, pero otro poco más allá vuelven a cavar otro pozo.

- ¿Y así toda la vida?

- Parece.

- ¡Pero no tiene sentido, don sapo!

- Mire m’hijo, no se apure a juzgar. Se ve que a ellos les gusta hacerlo, y bueno. Lo que les aseguro es que cavan y cavan y rompen las piedras todo el día.

- Bueno, don sapo, pero lo que no entiendo es por qué no dejan toda esa tierra afuera del pozo y listo. La tienen a mano para toda la vida.

- Es que allá tienen muchas leyes, y parece que la ley dice que tiene que ser así.

- Bueno, unos cavan y cavan. ¿Y qué hacen los otros?

- Se paran y miran dentro del pozo. Se paran y miran. Por eso digo que les gusta la tierra.

- ¡Pobres! ¡Qué mala suerte tener esa piedra arriba! ¡El trabajo que les cuesta!

- Y bueno, amigo piojo, son cosas de la vida. No a todos nos toca la suerte de vivir en el monte.


FIN

UNA PIEDRA MUY GRANDE, por Gustavo Roldán, de "SAPO EN BUENOS AIRES"

Visto y leído en el blog: Sonó el timbre… de Sandra Vallini



Más Sapo en Buenos Aires...

Cuento 2 : UNA CARA MUY FEA


El piojo daba vueltas y vueltas y pegaba grandes saltos mortales arriba de la cabeza del ñandú.

-Eh, compadre, ¿qué le anda pasando? Me está haciendo un revoltijo en las plumas.

-Es que estoy ordenando mis ideas, pero ya están a punto. Mire, ahí llega don sapo para resolver mis dudas.

-Lo escucho y contesto como contestador automático. ¿Qué dudas anda teniendo amigo piojo?

-Don sapo, lo que no me puedo imaginar es cómo son esas gentes. ¿Son lindos? ¿Son feos?

-Feos, m’hijo. Muy feos.

-Eh, don sapo, usted siempre dice que no hay que andar criticando, y ahora nos viene con eso…

-Es que no lo digo yo. Es la opinión de ellos mismos.

-¿Dicen que son feos?

-No es que lo digan, pero siempre se andan tapando el cuerpo con trapos de colores. Apenas se dejan sin tapar la cara. Y si se esconden tanto, no debe ser porque se sientan lindos…

-¿Todo el cuerpo tapado? ¿Aunque haga calor?

-Todito, m’hijo. Todo tapado. Y lo peor, tienen que trabajar toda la vida para comprar esos trapos.

-¿Trabajar toda la vida? –dijo el monito sorprendido-.¿Tantos tienen que comprar?

-Muchos. No, muchos no, muchísimos. Compran unos para trabajar, otros para pasear, algunos para usar de día, otros de noche. Unos para los días comunes, otros para los días de fiesta…

-¡Están todos locos!

-No diga eso m’hijo. Si así están contentos…

-Bueno, estarán contentos, pero cómo se deben sentir de feos para hacer todo eso.

-Don sapo –dijo la garza blanca-, ¿y la cara? Porque usted dijo que en lacara no se ponen trapos.

-No, ahí no.

-Entonces no se ven tan fea la cara.

-No crea m’hija, no crea. No se ponen trapos, pero ni le cuento lo que hacen, en especial las mujeres: ¡Se pintan de todos los colores!

-¡Eh, don sapo!, ¿no nos está haciendo un cuento? –dijo el piojo.

-¿Un cuento? ¿Una mentira? ¿Yo? ¿Me creen capaz de andar inventando historias? No, m’hijo, todo lo que digo es cierto. Se pintan la boca, los cachetes, los ojos; de rojo, de verde, de azul, de negro, de cualquier color.

-¿Se pintan toda la cara?

-Toda, y de varios colores a la vez.

-¿Hasta las orejas?

-No, las orejas es lo único que no se pintan.

-Ah, bueno, por lo menos se ven lindas las orejas.

-Yo no dije eso. Dije que no se pintan.

-Por eso, será porque no se las ven tan feas.

-Es que hay otras cosas. No se pintan pero se hacen un agujero y se cuelgan piedritas de colores.

-Don sapo –dijo con un poco de timidez el monito-, usted sabe que nosotros le creemos todo lo que nos cuenta, pero eso de que alguien se haga un agujero en la oreja y se cuelgue piedritas de colores… No, don sapo, eso no puede ser cierto.

-Mire m’hijo, sé que algunos dicen que soy un sapo mentiroso, a lo mejor por alguna mentirita que dije cuando chico, pero ahora estoy hablando enserio. Y el sapo se fue silbando a pegar una zambullida en el río.

Los bichos se quedaron un rato callados, pensando. Después el mono dijo:

-¡Añamembuí! ¡Qué lindo miente don sapo!

-Cierto, -dijo el tapir-, un poco más y me hace creer que en Buenos Aires se agujerean las orejas y se cuelgan piedritas de colores…

-Y bueno –dijo el piojo-, aunque mentiroso, habría que darle un premio por la imaginación que tiene. ¡Pero miren si uno va a creer todas esas cosas!



FIN

“Sapo en Buenos Aires”. Cuentos clásicos de Gustavo Roldán, con ilustraciones de Luis Scafati.
(Desde 8 años) Edit. Alfaguara Infantil

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Visto y leído en 35 Cuentos para Primaria (Scribd)

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