PROYECTO de LECTURA e INFORMÁTICA

Bibliopeque itinerante

Por más lectores, por más inclusión

"Argentina crece leyendo"

¡¡Un Mundo Mejor ES Inevitable!!

Leyenda Africana: ¿DE QUÉ TAMAÑO ES LA BONDAD?


Hace mucho tiempo, en los días en que los animales y las personas podían hablar entre sí y entenderse, un cazador salió a cazar con su arco y sus flechas.

A poco de andar, oyó un extraño ruido y se detuvo a escuchar. El sonido provenía de un agujero en el suelo. ¿Qué era lo que hacía ese ruido? Era una rata, una ratita que se había caído en un hoyo y no podía salir.

- ¡Ayúdame! –le suplicó al cazador-. Por favor, bondadoso señor. ¡Ayúdame a salir de aquí!

El cazador inclinó su arco hasta el pozo. La rata subió por el arco y así pudo salir del agujero.

- Gracias –dijo la rata-. Me hubiera muerto de hambre allí dentro. Hombre bondadoso, si alguna vez puedo ayudarte, lo haré.

El cazador se rió.

- ¿Qué? ¿Tú ayudarme a mí? ¿Una cosita tan pequeñita como tú?

- Ya veremos –dijo la ratita. Y con una inclinación de cabeza, se escurrió por el camino.

El cazador siguió su camino también. Pero no había ido aún muy lejos, cuando empezó a levantarse un fuerte viento y grandes nubes de tormenta se entrechocaron en el cielo.

- Será mejor que me busque un refugio -se dijo el cazador. Y corrió hasta una cueva para refugiarse y esperar hasta que la lluvia parara. Una vez adentro, se acomodó para comer la vianda que llevaba con él.

De pronto, una sombra oscureció la boca de la cueva: era un enorme león que estaba entrando.

El cazador trató de manotear su arco, pero el león se interpuso. ¡Estaba atrapado!

- Ah... buen día, león –dijo el cazador con amabilidad- ¿Ésta es su cueva? No era mi intención quitársela. Yo sólo estaba aguardando a que la lluvia parara. Así que ahora si se corre un poquito, seguiré mi camino y...

- ¡No!- rugió el león- ¡Quédate! Come tu comida. Y luego, te comeré yo a ti.

El cazador pensó que ése iba a ser seguramente su fin, cuando de pronto se escuchó una risa que resonó por toda la caverna.

- ¡Oh, sí! –dijo una profunda y terrible voz-. El cazador comerá su comida. El león comerá al cazador. Luego, yo me comeré al león.

- ¿Dónde estás tú? – preguntó el león mirando para todos lados.

- Alrededor de ti, por todas partes.

- Y ¿quién eres tú?

La poderosa risa resonó por toda la caverna.

- Soy el terrible matador de leones- Apúrate león, así yo podré comerte a ti.

El león dudó.

- Yo... yo creo que no tengo mucha hambre ahora- murmuró el león. Y se puso de pie y corrió fuera de la cueva como un cachorro asustado, hasta que se perdió de vista.

El cazador recogió su arco.

- ¿Quién será el terrible matador? ¿Quién es lo suficientemente valiente como para asustar a un espantoso león?- susurró el cazador.

- Yo – dijo la ratita, asomándose por entre unas rocas.

- Pero, tú eres tan sólo una ratita – dijo el cazador- ¿Quién tenía esa voz terrible?

- Yo -contestó la rata-. Yo sé que soy demasiado pequeña para luchar con un león. Pero, en cambio, los ecos maravillosos de esta caverna hicieron que mi voz sonara terrible y poderosa.

El cazador rió.

- Oh, mi inteligente amiga, perdóname por burlarme de ti. Puede que tú seas pequeña, pero yo debería haberme dado cuenta de que la inteligencia y la bondad no pueden medirse.



FIN


Autor desconocido.

¸¸.•*¨♥ ☆.¸¸.★.¸¸.•´¯`•

Visto y leído en: Caballito de Mar. Suplemento infantil del diario EL TIEMPO. (pdf)

¸¸.•*¨♥ ☆.¸¸.★.¸¸.•´¯`•

Imagen: Tang Yau Hoong - artista gráfico / ilustrador / diseñador
http://tangyauhoong.com/illusion-surrealism/

¸¸.•*¨♥ ☆.¸¸.★.¸¸.•´¯`•


0 comentarios:

Publicar un comentario

 

©Copyright 2012 www.reinventaweb.com

Garabatos sin © (2009/2017) | Analía Alvado

Ilustraciones Alex DG©